jue 8a. Ord. año Par antes Cuaresma (Id=180)

Primera Lectura

Ustedes son sacerdocio real, nación consagrada a Dios, para proclamar las obras maravillosas de Aquél que los llamó

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro
2, 2-5.9-12

Hermanos: Como niños recién nacidos, deseen la leche pura del Espíritu, para que, alimentados con ella, crezcan hasta recibir la salvación, ya que han saboreado la bondad del Señor.
Acércandose a él, piedra viva rechazada por los hombres, pero escogida y preciosa para Dios, también ustedes mismos, como piedras vivas, van construyendo un templo espiritual dedicado a un sacerdocio consagrado, para ofrecer por medio de Jesucristo, sacrificios espirituales agradables a Dios.
Ustedes son descendencia elegida, reino de sacerdotes y nación santa, pueblo adquirido en posesión para anunciar las grandezas del que los llamó de la oscuridad a su luz admirable.
Los que en otro tiempo no eran pueblo, ahora son pueblo de Dios; los que no habían conseguido misericordia, ahora obtuvieron misericordia.
Hermanos queridos, como a extranjeros y forasteros, les ruego que se aparten de los apetitos desordenados que los acosan. Pórtense dignamente entre los no creyentes, para que el buen comportamiento de ustedes desmienta a quienes los calumnian como si fueran malhechores, y así ellos mismos glorifiquen a Dios el día de su venida.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 99, 2.3.4.5

El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Introíte in conspéctu Dómini in exultatióne.

Aclamen al Señor, habitantes de toda la tierra, den culto al Señor con alegría.
El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Introíte in conspéctu Dómini in exultatióne.

Reconozcan que el Señor es Dios, que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas que él apacienta.
El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Introíte in conspéctu Dómini in exultatióne.

Entren por las puertas de su templo dándole gracias, crucen por sus atrios entonando himnos; alábenlo y bendigan su nombre.
El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Introíte in conspéctu Dómini in exultatióne.

El Señor es bueno y su amor es eterno, su fidelidad permanece de generación en generación.
El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Introíte in conspéctu Dómini in exultatióne.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Ego
sum lux mundi, dicit Dóminus; qui séquitur me habébit lumen vitæ.
Aleluya.

Evangelio

Maestro, que pueda ver

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
10, 46-52

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno el que pasaba, comenzó a gritar:
"¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!"
Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba todavía más fuerte:
"¡Hijo de David, ten compasión de mí!"
Jesús se detuvo y dijo:
"Llámenlo".
Llamaron entonces al ciego, diciéndole:
"¡Ánimo, levántate, que te llama".
El ciego tiró su manto, de un salto se puso en pie y se acercó a
Jesús. Entonces le dijo Jesús:
"¿Qué quieres que haga por ti?"
El ciego le contestó:
"Maestro, que recupere la vista".
Jesús le dijo:
"Vete, tu fe te ha salvado".
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva a cabo la obra de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]